miércoles, 20 de marzo de 2013

Y Rimbaud dijo que a nuestro deseo le hacía falta música sabia. Yo pienso que por un error en el orden natural de las cosas y no por algún ordenador la vida no es música. Pero esta pieza es como el oxígeno (uno bien puro y vital), y por alguna extraña casualidad se apodera de las cosas, como si existiera un orden cósmico del universo y nuestros movimientos y nuestro deseo y todo aquello que existe alrededor estuviese ahí, jugando a ser parte de cada nota.

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